jueves, 31 de mayo de 2012

entrenamiento de las capacidades propio-sensitivas


Palabras claves: CAPACIDAD DE APRENDIZAJE MOTOR/PERCEPCION SENSORIAL/RELACIONES INTERPERSONALES/ENTRENADORES DEPORTIVOS/DEPORTISTAS/METODOLOGIA
Título: El entrenamiento de las capacidades senso-perceptivas.
Autor: Mango, Pietro
Traductor: Mercedes Ibarra Ibáñez (SETIDEP)
Fuente: Scuolla dello Sports, Roma, Vol. X, 1991, No. 23, p. 43- 47
Texto Completo:
Si se habitúa un atleta a entrenarse en condiciones de disminución o mengua sensorial , se provoca una mayor activación de los otros sentidos que tratan de compensar esta deficiencia, lo que sucede normalmente en sujetos con incapacidad física (ciegos, sordos).
Luego, cuando se vuelve a trabajar en condiciones habituales, se obtiene, por efecto del entrenamiento específico, una mayor sensibilización de las actividades perceptivas logrando, pues, recepcionar señales precedentes que en otros momentos habrían pasado inadvertidas, o controlar más fácilmente una situación creando dificultad.

Basándose en este concepto, ha sido elaborada una serie de ejercicios de los cuales mostraremos algunos ejemplos.
Aprendizaje motor y relación entrenador-atleta
El aprendizaje motor puede ser más rápido y estable si se trabaja con sujetos con una motivación idónea, en un ambienteacogedor , y creando entre el entrenador y el atleta aquella relación interpersonal que en muchas situaciones resulta básica: "...un entrenador no puede entender al jugador si no lo ve, si no lo escucha, si no experimenta sensaciones, si no tiene contacto con él". (Biccardi, 1986)
La interacción entre las personas influye, de manera determinante, sobre el aprendizaje. En efecto, si el instructor o el entrenador ven al atleta como a "una máquina" para hacer funcionar, inevitablemente predeterminarán algunas formas de interacción, y si detectan a "personas", escogerán otros sujetos.
El instructor o el entrenador ideal deberían integrar las dos percepciones en cuanto a que en la dialéctica del aprendizaje, las distintas formas se integran y se refuerzan una a otra (Biccardi, 1989).
Se deben proponer, pues, ejercitaciones que prevean el respeto del grado de desarrollo de las capacidades del sujeto; consecuentemente, el instructor o el entrenador, modulará el grado de los estímulos que luego deberán ser elaborados y reproducidos por cada uno de manera personal.
Pero sólo un conocimiento profundo del atleta, desde todo ángulo, puede permitir estimulaciones, ejercitaciones y situaciones idóneas para lograr los objetivos prefijados.
Al entrenar, el instructor o el entrenador, aunque esto no sea sencillo, puede aprender a estimular, a crear "el ambiente" adecuado para producir insight1 .
Para hacerlo debe, ante todo, ofrecer una "dieta" técnico-motora muy variada, abundante y prolongada a sus alumnos.
Ello le permite a los jugadores constituir un patrimonio de técnicas y de actos motores de los cuales sacar soluciones (Biccardi, 1989).
El instructor o el entrenador, utilizando el método de solución de los problemas, debe actuar de modo que el training no resulte un hecho mecánico de reproducción de situaciones o de actividades, sino un proceso sobre todo cognoscitivo donde no se dan soluciones, sino que se plantean problemas motores de modo que cada sujeto pueda resolverlos de manera personal, dejando, pues, un amplio espacio a la creatividad y a la fantasía.
De esta forma se logra activar grandemente los elementos analizadores.
En efecto, "el contacto entre las vivencias internas y el ambiente externo está mediado por los órganos sensoriales; los estímulos propioceptivos y exteroceptivos elaborados en sensaciones, emociones, pensamientos, fantasía, acciones, suministran las coordenadas de nuestro ser en la realidad. (Biccardi, 1986).
En particular: "el diálogo entre los input sensoriales y los output motores responde siempre al doble principio de eficacia y economía impuesto por las características de velocidad y de precisión de las actividades deportivas" (Ripoll, 1987).
Por tanto, el valor de un jugador reside en su capacidad de descodificar lo más rápido posible la información pertinente (Ripoll, 1989).
Por tanto, si se acostumbra a trabajar en condiciones de disminución o mengua sensorial, inducida y temporal, logrará activar en mayor grado los otros sentidos de manera a disminuir su umbral de excitabilidad.
De las experiencias que estamos recopilando con jugadores de baloncesto y de voleibol, emerge un primer resultado que hay que verificar de manera más sistemática. Basándonos en dicho resultado, estimamos que volviendo de la disminución o mengua inducida a las condiciones normales, se conservará una sensibilidad acentuada de los analizadores de modo que se obtenga una descodificación más rápida y precisa.
En la práctica, "se mejora la diferenciación de las señales usadas para la asunción de informaciones dentro de un canal sensorial" (Sonnenschein, 1989).
Esto es así por cuanto: "en una interacción, como en un partido, existen señales no codificadas, fluctuantes, que apenas son percibidas por los canales sensoriales; la capacidad de captarlas y de interpretarlas aumenta enormemente el grado de conciencia y de intervención" (Biccardi, 1986).
ENTRENAMIENTO DE LAS CAPACIDADES SENSO-PERCEPTIVAS
El problema reside en las capacidades perceptivas de cada atleta, por el hecho de que su nivel de activación varía en dependencia de la persona, y varía tanto por el tipo y la calidad del entrenamiento precedente como por el grado de desarrollo de las capacidades motoras, así como por las características físicas y por las capacidades referentes a la atención.
Por tanto, es tarea del entrenador remitirse con precisión a la causa de la eventual dificultad perceptiva y establecer con precisión el nivel de excitación de los canales sensoriales del atleta, de manera a encauzar objetivamente la actividad a desarrollar.
La actividad experimentada prevé un primer nivel de acuerdo con el conocimiento, y por ende, el dominio espacial del ambiente de trabajo (figura 1, ejercicio 1).
Un segundo nivel se refiere al control y gestión del tiempo mediante ejercitaciones individuales o de grupo acerca de la unidad de medida y los tiempos reducidos que condicionan algunas de las situaciones de juego (3,5,10, 30 y s.).
Un tercer nivel prevé el control y la gestión del implemento (por ejemplo la pelota en los juegos de equipo), tanto en situación estática como dinámica, para luego insertar elementos técnicos hasta trabajar exclusivamente con los gestos específicos (figura 2, ejercicio 2.a, b, c, d; figura 3, ejercicio 3).
El cuarto nivel prevé la gestión del implemento en situación de simulación de condiciones de juego, luego insertando progresivamente la secuencia de elementos que hemos analizado. Por tanto, situaciones complejas, tanto estáticas como dinámicas, con condiciones espaciales y temporales oportunamente definidas (figura 4, ejercicio 4).
Para poder establecer el rendimiento que cada jugador puede obtener, el entrenador no sólo necesita informaciones sobre su bagaje técnico y condicional, sino también sobre su capacidad real de prestación perceptiva. Puede hacerlo tanto analizando el comportamiento táctico del jugador como interrogándolo sobre lo que percibe en determinadas ocasiones durante un partido (Sonnenschein, 1989).
Sin embargo, estas operaciones son difíciles de controlar en cuanto a que el atleta necesariamente desea anticipar los eventos futuros mientras su adversario directo trata de ocultarle sus intenciones el mayor tiempo posible (Ripoli, 1989).
Por consiguiente, las ejercitaciones en condiciones de reducida capacidad sensorial deberán prever también trabajos de uno contra uno; uno contra dos; uno contra un grupo y con el adversario o los adversarios en condiciones normales.
De este modo el jugador aprende a "leer" o a "sentir", según el canal temporalmente excluido (por ejemplo, la vista o el oído) incluso aquellas referencias que normalmente pasa por alto.
Este tipo de ejercitaciones prevé, después de haber trabajado sobre las etapas precedentes, una complicación de las ejercitaciones con la inserción del adversario que trabaja en condiciones de normalidad (figura 5, ejercicio 5).
Además, el trabajo simultáneo en grupo, o en varias parejas, conlleva indirectamente también una dificultad de concentración en cuanto a que la utilización contemporánea de varios implementos provoca un notable trastorno a la actividad del principal analizador comprometido en la ejercitación (oído) (figura 6, VI ejercicio).
Concentrarse en el propio gesto atlético significa tratar de asignarle a éste la necesaria cantidad de esfuerzo mental, de modo a evitar fenómenos de interferencia que podrían hacer al gesto menos eficaz (Castiello, Umiltà,  1987).
Creando interferencias voluntariamente, en condiciones de disminución o mengua sensorial, se pone en crisis la capacidadsenso-perceptiva de un sujeto, y, por ende, se le estimula a buscar una adaptación eficaz. Se obliga al sujeto (que ya deberá estar adiestrado en este tipo de actividad y que deberá poseer una motivación idónea) a un notable estrés psíquico.
POTENCIAMIENTO SENSORIAL
Puede resultar interesante analizar las contribuciones fundamentales que se han logrado con el estudio de los sujetos con incapacidades a nivel sensorial.
Desde tiempos atrás se tiene la intuición de que la pérdida del oído puede dar lugar a una compensación visual (Sacks, 1990). Excluido de los indicios acústicos, el sordo aprende a leer las más débiles señales visuales (Wright 1969).
Un sentido es potenciado² para sustituir a otro ausente (del mismo modo, los ciegos pueden presentar una sensibilidad auditiva muy aumentada).
Al no poder controlar con el oído los sonidos emitidos, los sordos deben aprender a hacerlo con los otros sentidos: la vista, el tacto, la percepción de las vibraciones, la cinestesia (Sacks, 1990).
Estas modificaciones tienen una base neurológica. En efecto, la neuropsicología supone que el cerebro, al inicio posea una alta redundancia y plasticidad neuronal y que, sin embargo, seguidamente éstas se verán "podadas" por la experiencia: reforzando, inhibiendo o suprimiendo las sinapsis según las presiones ejercitadas en competencia entre sí por los diferentesinput sensoriales.
Si se relacionan estas contribuciones con los aspectos metodológicos, en la práctica se trata de volver a los atletas "ciegos" o "sordos" temporalmente, provocando así aquellos fenómenos de adaptación ya descritos.
La consecuente hipersensibilización será utilizada cuando se vuelva a trabajar en condiciones normales, con una evidente ventaja respecto a los atletas no entrenados específicamente.
La investigación se centró, en particular, en el canal auditivo y en el canal visual, con un predominio numérico de ejercicios relativos al oscurecimiento de este último canal.
Esta preferencia está dictada por el predominio de la vista sobre los otros sentidos en relación con la intervención de los mismos en el aprendizaje motor.
Se desarrolló una experimentación específica acerca del analizador vestibular siguiendo más menos los mismos principios utilizados con los otros analizadores (figura 8, ejercicio 8; figura 9, ejercicio 9).
La diferencia reside en la imposibilidad de oscurecimiento de este canal, por lo que los ejercicios desarrollados tienden a poner en crisis la situación de equilibrio respecto a los diversos planos, para luego requerir, contemporánea o inmediatamente después, una ejercitación compleja o un gesto técnico preciso.
METODOLOGÍA DE TRABAJO
En cada caso es fundamental trabajar con las respuestas, con las sensaciones elaboradas por el atleta durante el trabajo, y activar el mecanismo de feedback para evaluar las informaciones propioceptivas, de modo que el atleta desarrolle una relación más sólida y directa con su cuerpo y, sobre todo, con su cuerpo en movimiento.
El entrar en contacto con el propio cuerpo a través de preguntas del tipo: "¿Qué has notado al hacer este movimiento?"; "¿Qué ha pasado en este momento?": "¿Qué has hecho para hacer este ejercicio?", no es sencillo y presupone un trabajo de tipo psicológico sobre la confianza y sobre la estima entre los sujetos de la interacción (entrenador/preparador y atleta).
Seguramente este trabajo le quitará tiempo al entrenamiento técnico o táctico, pero sólo en apariencia por cuanto permitirá una mayor "presencia" del atleta en el entrenamiento técnico, y por consiguiente un aprendizaje más rápido, pero sobre todo perdurable.
Por tanto, lo que puede parecer una pérdida de tiempo se traduce en una ganancia en los resultados y en la ejecución y su rendimiento.
Paralelamente al entrenamiento senso-perceptivo se utiliza un método que explota el concepto de transfer.
Como es sabido, una tarea se puede ver influida, positiva o negativamente, por otra tarea precedente (transfer pro-activo) o sucesiva (transfer retroactivo) (Bortoli Roba, 1989).
Generalmente se logra un transfer positivo cuando al sujeto expuesto a estímulos similares, se le demanda movimientos de respuesta relativamente similares (Cratty, 1975).
Utilizando expresiones motoras similares, se tratará de producir situaciones de entrenamiento con objetivos aparentemente distintos a los de juego.
Luego, tales expresiones motoras deberán ser asociadas a la realidad de la especialidad (figura 7, ejercicio 7).
Para evitar la interferencia y para producir un transfer positivo es importante que el sujeto posea numerosas experiencias motoras y que comprenda a fondo los elementos comunes a varias tareas; es importante, además, que considere las actividades como altamente significativas y que durante su especialización, las ejercite mucho de manera específica (BortoliRobazza, 1989).
La utilización sistemática de este proceso en el aprendizaje técnico es fundamental para hacerlo veloz, consistente, duradero y eficaz.
Se necesita, pues, una presencia y una participación directa, voluntaria y también crítica de cada sujeto durante la intervención aplicativa.
Asume así gran importancia el habituarse a la observación crítica de sí mismo y de los compañeros.
Ello presupone una clara representación de los modelos de referencia en cuanto a que es necesario señalar tanto los errores (a fin de que sean corregidos con la evidencia), como los movimientos bien hechos (debido a que asumen valor motivante).
Además, el hábito a la autocrítica hace la intervención correctiva al compararla con la del compañero más equilibrado y más cuidadoso. Donde sea posible, se aconseja el uso de video-tapes.
Ya desde finales de la etapa juvenil, resulta positiva la introducción de la autoevaluación durante las fases de aprendizaje de una habilidad motora o de un elemento técnico.
Las escalas de autoevaluación pueden ser las más disímiles: desde la numérica hasta el uso de una serie de adjetivos.
Podemos utilizar como referencia metodológica las indicaciones de Sonnenschein (1989), que divide en cuatro puntos las condiciones esenciales para un uso cuidadoso y correcto del entrenamiento de las capacidades perceptivas:
l. el mejoramiento de la capacidad perceptiva debe ser una componente integrativa del entrenamiento;
2. el adiestramiento de las capacidades de percepción debe ser lo más específico posible;
3. la adquisición de estrategias perceptivas, como todo nuevo aprendizaje, debe ocurrir en condiciones favorables,
4. en el entrenamiento normal, el entrenamiento perceptivo se combina con un entrenamiento a tomar decisiones.
CONCLUSIONES
Los ejemplos reportados son una parte de la serie de ejercitaciones que se han elaborado, la cual comprende dos partes; una puede considerarse de base para cualquier actividad deportiva; la otra, más específica, relativa al voleibol y al baloncesto.
En base a nuestras experiencias, este tipo de trabajo puede ser iniciado mediante los ejercicios más simples y después de un atento examen del nivel de capacidades motoras de los sujetos incluso desde los 13-14 años.
Se han podido observar progresos evidentes también en atletas adultos y en aquellos que no poseen excepcionales cualidades físicas y técnicas.
Todo esto será objeto de una investigación que tiene por objetivo la utilización de tests específicos para controlar los progresos en las diversas capacidades analizadas.
Notas
(1) Insight = literalmente significa intuición, en este contexto el término puede ser entendido en el sentido de solución.
(2) En el caso de las actividades deportivas es quizás más apropiado y explicativo el concepto en base al cual un canal sensorial puede remplazar al otro temporalmente impedido por expediente didácticos o situaciones objetivas de juego.
Fig. 1: Ejercicio de orientación. Caminando en un espacio libre, detenerse a la indicación del instructor, o del entrenador, y definir la propia posición respecto a los puntos fijos existentes. Advertencia: en las ejercitaciones de grupo será el instructor o el entrenador quien dirigirá los desplazamientos, en las ejercitaciones individuales, los sujetos se moverán autónomamente. Las primeras veces es bueno mantener los brazos hacia el frente para adquirir una mayor seguridad.Objetivo: orientación, diferenciación espacial.
Fig. 2: El ejercicio a, b, c, dejercicio de boleo. Se plantean dos órdenes de dificultad que se diferencian entre sí de la forma siguiente; ejercitación de boleo con la mano preferida, boleo con la otra mano, boleo alternando las manos; desde posición firme, caminando, corriendo lentamente, con carrera moderada.
Las variables practicables prevén la realización de los ejercicios descritos desplazándose hacia atrás o siguiendo circuitos preestablecidos.
Objetivo: lateralidad, sensibilización táctil, coordinación dinámica.
Fig. 3. Ejercicio de pase. Se trabaja en parejas. El sujeto no vendado debe esperar la pelota, el otro debe pasarla de un modo preestablecido, variando la dirección y la fuerza a emplear en base a la percepción de la fuente sonora.
Al coger la pelota, el compañero corregirá verbalmente el error o reforzará el pase correcto.
Objetivo: percepción auditiva, diferenciación dinámica, orientación.
Fig. 4. Ejercicio de tiro. Se trabaja en parejas. El sujeto vendado, en una posición conocida, tira a la canasta. El compañero recibe el balón corrigiendo verbalmente el error o reforzando el tiro centrado.
Objetivo: diferenciación dinámica, control del equilibrio, sensibilización táctil.
Fig. 5. Ejercicio de uno contra uno. Se trabaja en un espacio determinado (mitad de campo de baloncesto, área de los 3 segundos).
El atleta no vendado tiene el balón y puede moverse libremente boleando.
El compañero vendado, siguiendo el rumor del balón, deberá tratar de tocarlo. Este ejercicio se puede transformar en competencia por tiempo o por puntos.
Objetivo: orientación, velocidad de acción, percepción auditiva.
Fig. 6. Ejercicio de uno contra el grupo. Se trabaja en un espacio determinado (mitad de campo de baloncesto, campo de voleibol).
Siguiendo el rumor de los boleos, el jugador vendado tratara de eliminar a todos los compañeros, tocándolos.
Objetivo: orientación, percepción auditiva, velocidad de acción, concentración.
Fig. 7. Ejercicio de tiro con transfer. Se trabaja en parejas. Inmediatamente después de haber efectuado vendado el tiro o una serie des tiros, se tirará sin venda desde la misma posición.
Las dos fases también se pueden invertir. Objetivo: diferenciación dinámica, control del equilibrio, sensibilización táctil, memorización del gesto.
Fig. 8. Ejercicio para el analizador vestibular. Se trabaja en pareja. Uno tiene el balón, el otro ejecuta una inversión rápida al frente e inmediatamente después recupera el balón lanzado por el compañero antes de que éste pique en el suelo.
Objetivo: control del equilibrio, orientación.
Fig. 9. Ejercicio para el analizador vestibular. Trabajo individual sobre el cilindro de madera. Se deberá ejecutar una acción técnica (boleo) adecuando la propia posición respecto al balón de acuerdo con los desplazamientos del cilindro.
Objetivo: control del equilibrio, capacidad de adaptación.
Revisado y actualizado por: Lic. Mariela C. Z. (13/01/03)

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